Homófonos: un laboratorio líder fuera de sí

¡Es que los laboratorios se han vuelto locos; se ha desmadrado el mercado farmacéutico! Bueno, todos los laboratorios no, sólo uno. Así lo afirma en un texto que llegó a mis manos un señor colombiano.

Es un laboratorio grande, se ha posesionado en el mercado.
Claro que lo que en realidad quería decir era: "posicionado", es decir, que ha logrado una buena posición en el mercado.

Definitivamente, algunos casos de confusión de homófonos son graciosos.

Homófonos: Un error instantáneo en el estante

Hoy leí la siguiente frase de un empleado que comentaba cómo hacía el pedido de medicamentos para su farmacia:

"Pedir productos porque están en oferta y dejarlos ahí en el instante no me sirve."
La leí una, dos, tres veces. ¿Qué era lo que no le servía a este señor? ¿No le servía en ese momento dejar ahí los medicamentos? ¿No le gustaba pedir los medicamentos y que le llegaran rápidamente, en el instante? ¿Tienen lógica estas interpretaciones?

Mm, no. Simplemente, el farmacéutico dijo "instante" en lugar de "estante". Un simpático caso de confusión de homófonos, pero error al fin.

Los riesgos de elegir el nombre institucional sin pensarlo demasiado

Hace poco llegó a mi casa el folleto de una rotisería nueva del barrio que me hizo reflexionar seriamente sobre cuán difícil es elegir el nombre de una marca o de una empresa.

El nombre es un recorte de la realidad que, tanto para el dueño, los empleados y los clientes, encerrará la identidad de esa marca o esa empresa. Y llegar a esa palabra o conjunto pequeño de palabras, que tanto dicen, es un proceso largo y meditado, o al menos debería serlo.

A la hora de elegir un nombre, no sólo hay que pensar en qué quiere uno reflejar del producto o de la empresa en ese nombre, sino en cómo van a interpretarlo el cliente y el público en general. ¿Puede malinterpretarse, es un nombre peyorativo, es gracioso, es serio, significa algo negativo en otros idiomas? Es famoso el caso de la Mitsubishi Pajero, de origen japonés, que no pudo ser importada con ese nombre en la Argentina, ya que en este país tiene un significado obsceno. Como vemos, no es un tema menor pensar en si las palabras elegidas para el nombre son obscenas o pueden ser interpretadas de esa manera.

Por eso, cuando leí este folleto, no pude más que reflexionar en todo esto. La rotisería se llama "La polla coqueta" y tiene el dibujo de una gallina en el isologo. Sencillamente, no lo podía creer. Si bien es cierto que una de las acepciones de esa palabra es "Gallina nueva, medianamente crecida, que no pone huevos o que hace poco tiempo que ha empezado a ponerlos" de acuerdo con el DRAE y que la expresión está contextualizada por la imagen, hay que admitir que "polla" también es una forma vulgar de decir 'pene'.

¿Inocencia pura al nombrar el negocio o algo de viveza publicitaria (es imposible olvidarlo)? Llamé por teléfono, un poco tentada de risa, y del otro lado me contestaron: "Rotisería". No dicen su propio nombre al teléfono; será por algo, ¿no?

Ya ven, un nombre institucional es asunto serio y que sea breve (un puñado de palabras, nada más) no significa que el tiempo que lleve pensarlo tiene que ser breve también.

La importancia de la ortografía y la corrección

Hace poquito una amiga estadounidense con la que jugamos un juego social me hizo conocer una frase que me hizo reír mucho: "Spell check. It's impotent!" (la gracia se da por utilizar "impotent", que en inglés es 'impotente', en lugar de "important", 'importante').

Y después llegué a este video en inglés. Lo recomiendo especialmente para aquellos que dominen un tantito esa lengua. Es realmente hilarante y además, la mejor reivindicación que vi en mucho tiempo de la tarea de los correctores o proofreaders.



Aquí pueden leer el monólogo.
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