Consultorio: interruptores DIP

Muchos profesionales trabajan constantemente con material escrito en otros idiomas. Es el caso de los ingenieros electrónicos y los ingenieros en Sistemas, que suelen leer directamente de fuentes en inglés. De hecho, son ellos quienes — cuando la tecnología avanza y surgen nuevos términos para nombrarla— importan las novedades y, con ellas, las palabras en inglés que las nombran.

Éste es un proceso normal en las lenguas vivas. Por ejemplo, el idioma español recibió una fuerte influencia de las comunidades árabes que se instalaron en España durante la Edad Media. Gracias a esa influencia, tenemos palabras tan bonitas como «aljaba», «almohada» y «aljibe».

Sin embargo, este fenómeno se convierte en problema cuando se importan palabras de forma indiscriminada, esto es, se importan términos o expresiones en inglés que ya existen en nuestro idioma.

Un ejemplo claro es «DIP switch».

Es relativamente sencillo para un hablante del español pronunciar «DIP switch», pero ¿y su plural? En los casos en que su plural es necesario, los hispanohablantes comienzan a dudar. Hay quienes dicen los «DIP switchs», la gran mayoría prefiere «DIPs switch» y unos pocos que se quedan con el plural inglés «DIP switches». Esta oscilación muestra a las claras que el español no ha asimilado aún la expresión, no la ha hecho propia, como suele ocurrir con los préstamos de otros idiomas.

A esto se le suma la diferencia del orden natural sustantivo-adjetivo o sustantivo-modificador de ambas lenguas, que en inglés es adjetivo-sustantivo o modificador-sustantivo y en español es justamente al revés. Así los hablantes del español aplican a la expresión importada la sintaxis del idioma materno e identifican que el sustantivo, lo principal de la expresión, es DIP y no switch. Obvian la palabra switch y terminan reduciendo la expresión a DIP, que en inglés era sólo un modificador, una sigla que aportaba información sobre el núcleo, lo central de la estructura. Es decir, se termina obviando la palabra central.

Para clarificar todo este mecanismo, hay que pensar en la situación inversa. Pongamos, por ejemplo, la expresión «interruptor eléctrico». Un hablante del idioma inglés la introduce en su país de origen y comienza a utilizarla. Las razones pueden ser varias: porque no sabe su traducción, porque para él da más categoría decirla en otro idioma o porque no hay un equivalente en su lengua madre. La sintaxis de esta última le dice que el orden natural es modificador (o adjetivo) y sustantivo. Por lo cual, cuando debe expresarse oralmente o apurado, reduce la expresión original a «eléctrico». Termina entonces llamando a un objeto, una cosa, por su atributo, su modificador. Se emplearía así en frases poco felices como «Necesito que compres cuatro eléctricos» o «El eléctrico se quemó». Algo que no tiene sentido.

Todos estos inconvenientes son inaceptables e innecesarios. Tenemos en español un equivalente. En español, «DIP switch» es «interruptor DIP» o «microinterruptor DIP», expresiones que nos permiten identificar cómodamente el sustantivo y, en consecuencia, formar su plural y, cuando es necesario, reducir la expresión a "interruptor" o "microinterruptor" sin perder la dignidad.

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